El servidor virtual en la nube, una opción para la pyme

Una de las necesidades que tienen muchas empresas para trabajar, es el servidor. Se trata de un equipo físico que nos dará el control de los datos de manera centralizada y el control de acceso necesario para diferentes usuarios. Esto exige un hardware dedicado así como el mantenimiento y administración del mismo. La otra opción es buscar un servidor virtual y en la nube, una opción cada vez más real para la pyme.

Se trata de un servidor al que accedemos de manera remota y que tendrá instalado lo mismo que tendríamos en nuestro servidor local. La ventaja de este modelo es que no hay costes iniciales de hardware y que es escalable, es decir, se contratan los recursos a medida que se necesitan. Se puede añadir más núcleos de procesador o más memoria RAM si tenemos un pico de trabajo y se han contratado más empleados o si es necesario instalar una nueva aplicación.

Además también se pueden crear puestos de trabajo remotos, a través de Terminal Server por ejemplo. Esto permite trabajar siempre de la misma forma, sin importar si estamos en la oficina o remotamente desde casa. Además es una red muy sencilla de mantener, los puestos de trabajo dependen en todo caso del servidor, que es el que nos encargamos de mantener. También se pueden crear puestos virtuales, que accedan al servidor y tienen la ventaja de ser muy rápidos de crear y poner en marcha.

La gran ventaja es la seguridad y el control de lo que tienen los usuarios instalados en los equipos y sus datos. Incluso cuando existe un problema grave, recuperar la normalidad rápidamente gracias a la gestión de las copias de seguridad, tanto del servidor como de los escritorios virtuales. En principio parecen que todo sean ventajas, menos costes iniciales, costes de mantenimiento incluidos y más flexibilidad.

Pero también tiene desventajas, por ejemplo,  tener el servidor fuera de nuestras instalaciones. Además la mayoría de las empresas no necesitan aumentar o limitar los recursos del servidor, por lo que no aprovechan la ventaja de la flexibilidad. Y a nivel de costes a medida que pasa el tiempo, es más rentable un servidor que hemos comprado que uno que pagamos por uso. Sin embargo a medida que pasa el tiempo, el rendimiento de este equipo con el paso del tiempo va disminuyendo.

Al final ambos modelos son válidos para una empresa. En muchos casos es el momento de cambiar de servidor cuando se plantea el cambio y cuál es la mejor forma de trabajo para nuestra organización. Experiencias positivas con la nube cada vez encontramos más, aunque la mayoría de las pymes siguen decantándose por el modelo tradicional de servidor en sus propias instalaciones y mantenido por ellos.